Esta carta de lectores no me la publicaron. Es tal vez un poco dura para los pacatos oídos de las señoras de LN, pero no deja de expresar una gran verdad
SR. Director:
El Señor Christian Rodríguez, en su carta del día 22 de Febrero defiende la posibilidad de "Matrimonios" gay. Le Pregunto ¿No será la palabra Matrimonio, proveniente del latín Mater - Matris una palabra que le indique algún tipo de orientación al fin de la relación? ¿Habrá que darle a la palabra Patrimonio otro sentido para el caso de dos gays varones que quieran unirse? ¿Habrá que contemplar el Animalimonio, para aquellos que quieran unirse en sagrada convivencia con alguna oveja, o con un perro pastor alemán? ¿Por qué dejar afuera a los pedófilos, ya que es una orientación sexual como cualquier otra? Tal vez el vocablo "Pedomonio" suena cacofónico, pero reflejará las preferencias sexuales de algunas personas, que tienen sus sentimientos, y que los quieren llevar a la plenitud.... El problema surgirá cuando un hombre quiera "unirse" con un travesti, pero el lenguaje soporta cualquier extremo, y ya saldrá alguien a proponer el "Travestimonio": Tampoco hay que olvidarse de los hombres que aman a varias mujeres, y contemplar como posible la poligamia y (para no discriminar a las mujeres que sienten deseos por varios hombres) la poliandria.
Sr. Christian Rodríguez, equiparar la infertilidad accidental de una pareja heterosexual con la infertilidad intrínseca de una pareja homosexual es poner patas arriba la lógica. Si a usted le gusta mucho su vecino, es usted muy libre de irse a vivir con él, pero no pretenda llamar "Matrimonio" al vínculo que establecen. Eso es forzar el lenguaje. Pretender equiparar la unión de gays o lesbianas, a un Verdadero Matrimonio de mujer y hombre, es forzar la realidad.
Andrés J. D'Angelo R.
D.N.I. 20.406.258
adangelor@gmail.com
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